Fue por el año de 1972 en que me interesé por los perros.
En un principio me hice de 2 que yo presentaba como una cruza de Pekinés y Maltés. Ninguna de estas razas tuvo la culpa de mi ignorancia ya que sólo se trataba de perritos sin origen definido pero eso sí, que nos daban grandes demostraciones de cariño a mi familia y mi persona.
Allá por 1974 conocí a Ignacio Osorio quien criaba Bóxer y San Bernardo, y fue ahí en donde nació mi interés y afición por la raza.
Nacho ya tenía tiempo como criador y me favoreció presentándome con sus conocidos y amigos aficionados a los Bóxer.
Puedo afirmar que a Nacho debo mi cariño y adicción a la raza hasta estos días.
Recuerdo de aquel entonces a Marco Ángeles y a su Mamá, Sergio Balcázar que en paz descanse, José Luis García y Sra., Lorenzo Roca, Memo Martínez Huerta, Miguel y Pamela Valdés, Rafael Tejero, el Dr. Centeno, Alfredo González, y a muchos otros que más por falta de memoria que de cortesía no menciono individualmente.
Guardo un especial recuerdo de las reuniones familiares del Club en que la convivencia familiar prevalecía por sobre la competencia en las pistas.
Participé activamente compitiendo, comprando, criando e importando Bóxers tanto en México,Estados Unidos y Canadá.
Tengo presentes a Caroline y Burrell Elison de Burcarel Boxers; a Walter y Mónika Pinsker del famoso criadero Mephisto’s por haberme vendido a Casablanca, y a Sandy Roberts de Turo´s por esa hermosa cachorra, la Cuchu, que era un torbellino.
Aparecen en mi memoria nombres como Deva, Cleya, Michelle, Copelia, Papel, Papiro, Beau, Quincy, y otros que involuntariamente estoy omitiendo, pero que me dieron muchas satisfacciones y alegría.
Para 1980 ya había dejado la Ciudad de México y por motivos de trabajo me ubiqué en la Sultana del Norte.
Ahí tuve la suerte de conocer a Max Bracho Wolf, amigo entrañable y quien hasta la fecha me honra con su amistad, atenciones y aprecio.
De Max aprendí mucho y lo sigo haciendo. Hemos compartido momentos extraordinarios como con su bello ejemplar Gatsby, o al recoger al hijo de Kojoman of Five T’s en San Antonio. También compartimos el haber sido aceptados como Socios Activos de la Federación Canófila Mexicana.
En Monterrey el 7 de Septiembre de 1980 y teniendo hospedados en casa al Juez Chick Ceccarini y a su esposa, y como apoyo de Max en la organización de una exposición de todas las razas, tuve que dejar el evento para recibir mi mejor premio en la vida, mi hijo Luis, Billy de cariño.
En Noviembre de 1983 de vuelta en el D. F. y ante la llegada de mi segundo Premio Mayor, mis gemelos Carlos y Rodrigo, con nostalgia pero sin arrepentimiento decidí dedicarme a mis hijos y me desligué de los perros y del medio.
23 años después mis hijos se valen solos y decidí regresar a la canofilia. Tocando puertas y buscando amistades recurrí a Lorenzo Roca quien seleccionó a Cleopatra (Roca) Mex FCI o Atenas como yo la rebauticé, y recuperé el cariño por la raza, sus bondades y virtudes.
Poco después Lorenzo se fijó en mi para asignarme a Aloha, hermoso ejemplar procedente de Costa Rica y con fuerte influencia de sangre del criadero Canadiense Mephisto’s.
En Enero de 2008 en una exposición en Tijuana otro buen amigo y excelente manejador Arturo Rosas Bravo me ofreció a DLG Mía (de la Garza), del exitoso criadero DLG de Víctor De la Garza en Monterrey, N. L., con lo que completamos nuestra plantilla.
Estas 3 hembritas son ahora parte de la familia y el reinicio de nuestra Granja Canina.